Obtener la autorización ambiental para un proyecto es solo el principio. El verdadero reto comienza cuando entran las máquinas. El Programa de Vigilancia Ambiental (PVA) es la garantía de que todo lo prometido en el papel se cumple sobre el terreno, asegurando que la obra avanza sin sanciones, paralizaciones ni daños irreversibles al entorno.
En ICARUS, actuamos como Dirección Ambiental de Obra para promotores y constructoras. No somos meros inspectores; somos parte del equipo de obra. Nuestro objetivo es resolver incidencias, garantizar el cumplimiento de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y facilitar la certificación final del proyecto ante la administración.
La Vigilancia Ambiental es el conjunto de controles técnicos y seguimientos que se realizan durante la fase de construcción y operación de un proyecto. Su función es verificar el cumplimiento de las medidas preventivas y correctoras establecidas en el Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) y en la DIA oficial.
Este servicio es obligatorio por ley para la mayoría de grandes proyectos (parques eólicos, carreteras, urbanizaciones, canteras). Implica la presencia de técnicos cualificados a pie de obra para supervisar aspectos como el jalonamiento, la gestión de residuos, la protección de la fauna o la restauración final. Sin una vigilancia adecuada, el promotor se expone a multas cuantiosas y a la paralización cautelar de los trabajos.



